Clase de Weber

11.11 Sofía Vera Rojas

En la sociología de Weber es posible encontrar un constante esfuerzo por lograr un equilibrio entre dos enfoques teóricos: el de la acción y el poder por una parte, y el de del sentido y la racionalidad por otra. En su manera de pensar es posible distinguir los dos enfoques, el primero referido al poder, contenido en su Sociología del Poder, y el segundo referido a la racionalidad, comprendido en su Sociología de la Cultura, o más específicamente en su Sociología de la Religión. Sin embargo, lo que caracteriza los estudios concretos de Weber es el uso concurrente de ambas miradas.

Este dilema existe en la sociología en general, y se observa en la manera en que algunos autores tienden a poner en primer lugar al sujeto, mientras que otros hacen más énfasis en las circunstancias en las cuales se desenvuelve. Para Weber la segunda vertiente está referida al sentido que trasciende a las acciones individuales, y a metas colectivas que todo individuo necesita identificar para darle un fundamento a sus acciones.

En tal sentido se puede observar que Marx está más concentrado en el campo del poder y la acción; por otra parte, lo que Weber llamaría sentido, Marx lo llamaría ideología. Es decir que para Marx existen los intereses de clase, que se refieren al campo de la reproducción material, y la ideología, por la cual aparece que estos intereses lo son de todas las clases por igual.

Por su parte, Weber considera que los intereses no siempre son económicos sino que también pueden referirse a las ideas, y además que estos no siempre son manipulados por una clase. Lo que Weber plantea entonces, es la existencia de la posibilidad de manipulación, y que en todo caso esto da cabida a las relaciones de poder. Sin embargo él no privilegia el fenómeno de clase, y más bien distingue otro lógicas colectivas: organizaciones, partidos, empresas; inclusive toma en cuenta a los individuos solos.

Además Weber pone énfasis en cómo el cuerpo de ideas (que Marx llamaría ideología) llega a los individuos y cómo los sectores que emprenden, difunden, o sostienen estas ideas, pueden ser distintos a aquellos que son los seguidores de tales ideas. Es decir, poniéndolo en términos religiosos, los sacerdotes y funcionarios de la iglesia pueden tener un origen y una manera de asumir la religión que se diferencia del origen de los fieles y de la religiosidad de éstos.

Así también, la distinción entre los grupos que imparten las ideas y los que las reciben, genera relaciones de poder, lo cual también se observa en las formas en que cada sector da un sentido distinto a las ideas, practicas, símbolos, significados y rituales, de una religión. Por lo tanto, Weber afirma que dentro de una religión existen diversas formas de religiosidad. A su vez éstas dependen de variables tales como la cultura, la lengua, la región, las influencias históricas, o el estrato socioeconómico.

Finalmente, hay dos cuestiones que para Weber son importantes: Primero que un conjunto de ideas puede ser manipulado por un grupo de personas para dominar a otro grupo de personas. Esto es una posibilidad, y no una regla, como Marx tiende a pensar. Segundo, pone en el tapete la necesidad de cuestionarnos si es que existe un sentido en nuestras acciones y averiguar cuál sería éste.

Esto ultimo es interesante si se toma en cuanta que Weber no asume de por sí la existencia de este sentido, sino que se pregunta por él. Porque finalmente hoy se debate si no hay una crisis de sentido, puesto que han caducado los sentidos tradicionales y la modernidad no ha sido capaz de crear otros para llenar el vacío. Algo semejante a lo que mucho tiempo después se descubriría como el fin de los grandes meta relatos.


Formas de dominación

En cuanto al tema de la dominación, la noción más elemental que Weber plantea es la noción de poder: la probabilidad de imponer la voluntad por encima de las resistencias que pudiera encontrarse. Se debe tener claro que Weber se refiere a una relación, es decir una situación en la que juegan dos lados. Pero la dominación requiere algo más, y es una contraparte que tenga al menos un mínimo de voluntad de obediencia. Esta importante aclaración se debe tener en cuenta a lo largo de la sociología de Weber, en la que siempre nos referimos en términos de relaciones.

Una segunda cuestión es que el carácter de la obediencia depende del tipo de relación que se observe. Así, en la relación medico/paciente, la relación es de confianza en el conocimiento del médico y de su voluntad por ayudar a curarme. Salvo que se trate de un estudiante de medicina, el paciente no aspirará a convertirse en médico, y en todo caso no aspirará a lograrlo haciéndole preguntas al profesional a través de las consultas. Todo esto es marcadamente distinto, p. ej. en las relaciones entre maestros, oficiales y aprendices. Ahí sí hay una transmisión de conocimiento, a través de una relación jerárquica, donde el aprendiz está definido por la inferioridad de su conocimiento y su afán de ascenso. Veamos un tercer caso: la relación señor/súbdito, donde el súbdito no aspira a convertirse en señor.

Estos son tan sólo unos cuantos ejemplos, apenas esbozados. Lo que interesa es tomar conciencia de la inmensa variación que hay en los contenidos de la dominación. Sin embargo, lo que siempre ocurre es que debe existir un acuerdo básico para que cualquier relación de poder sea viable. Existe un conjunto de normas mutuas que varía de relación en relación, pero que tiene implícito un carácter bifocal de dominación. Así, toda relación de poder tiene un sentido específico que las partes reconocen.

Por ello, en las relaciones de poder, como la del medico/paciente, maestro/aprendiz, o vigilante/interno, las partes encuentran un sentido y poderes delimitados. Ello también ocurre en entidades tales como empresas, organizaciones, etc.


Tres tipos ideales de autoridad o de dominación

1. Dominación legal

Aquí la dominación se caracteriza por estar basada en un conjunto de reglas (derecho), que constituyen criterios “universales” a ser obedecidos por todos. Se observa que la norma trasciende al individuo, por lo tanto el fundamento de esta dominación es impersonal.

En general, los gobernantes necesitan de intermediarios para ejercer su dominación, y en el caso de dominación legal, para Weber, este cuerpo se denomina burocracia, cuya principal característica es la impersonalidad. Esto calza muy bien con el carácter general de la dominación legal, pues debe aplicar normas impersonales.

La burocracia funciona a través de la división del trabajo, por lo cual se explican las demás características, tales como la distribución clara de cargos y responsabilidades unívocamente delimitadas; además hay un funcionamiento jerárquico puesto que determinados cargos requieren mas responsabilidad y tienen más pero que otros; así también la imposibilidad de intercambiar personas y cargos.

De todo esto se desprende que la burocracia es impersonal, lo cual la vuelve muy eficiente, puesto que elimina todo posibilidad de arbitrariedad en su funcionamiento. En este sentido la burocracia es el cuerpo administrativo más racional, entendiendo esto ultimo como los mecanismos más adecuados para llegar a un determinado fin.

La burocracia en el mundo moderno existe por igual en el sector privado y en el público, pero el sector estatal es la burocracia por excelencia debido que debe cumplir necesariamente con la condición de que los medios de administración no pertenecen a los burócratas. Por esto, se conoce la regla implícita de que ningún funcionario del Estado debe utilizar los bienes públicos para el bien privado.



2. La Dominación tradicional

Lo principal de este tipo de dominaciones que se sustenta en la la creencia de que “siempre ha sido así”; cuando se apela a lo antiguo como aquello que debe respetarse y continuarse. Sin embargo las ciencias sociales han llegado a la conclusión de que la tradición es algo móvil, dinámico. Las tradiciones cambian, surgen, desaparecen, si bien por lo general esos cambios no son reconocidos por la tradición misma.

Weber opina que la tradición se reinterpreta ante nuevas circunstancias, normalmente bajo la apariencia de restablecer un supuesto sentido originario que se estima fue abandonado. En esta línea estaría la reforma luterana que reclamaba el retorno a la tradición religiosa originaria.

Aquí nuevamente aparece el carácter bifocal de la sociología de Weber: nos hace observar que la tradición (un contenido significativo) necesita de alguien (un sujeto, un actor) quien la interprete y de alguien que la ordene. A diferencia de la dominación legal, el campo para la arbitrariedad es muchísimo mayor en la dominación tradicional. Dentro de ella Weber distingue varias formas, muy determinadas por casos históricos.

La dominación tradicional e la forma de dominación mas personal; por lo tanto es la mas arbitraria de todas, puesto que el gobiernante tiene la potestad de ordenar lo que quiera. En este caso el cuerpo administrativo también se determina por criterios preponderantemente personales, es decir que los cargos son todos “cargos de confianza”, en el sentido de que se requiere de una relación personal de lealtad entre el miembro de la administración y el gobernante.

En cuanto a la forma de reclutar al cuerpo administrativo, se pueden distinguir dos formas:

El feudalismo
Aquí los vasallos del señor feudal son libres, y tienen su propia autoridad. Son ellos los que eligen al señor feudal como soberano y no necesitan que él les dé autoridad.

El patrimonialismo
Aquí es el gobernante quien le concede al cuerpo administrativo el cargo de poder, y le otorga ciertos privilegios para que usufructúe de ellos bajo condiciones delimitadas. Por esta razón el cuerpo administrativo se ve obligado a rendirle cuentas.

Finalmente Weber afirma que es bastante difícil definir que relación de dominación se da en determinada situación, porque nunca hay un tipo puro de autoridad.

No comments:

Post a Comment